Recuerdos guardados en cámaras

Por ANDRÉS MORA*   2018-10-10 10:02:04

Héctor y Andrés Mora, padre e hijo colombianos, han registrado el vertiginoso desarrollo de China

En la entrada del Museo de los Guerreros de Terracota en Xi’an en 1997. De izquierda a derecha: Héctor Mora, Andrés Mora y Héctor Arturo Mora. Mi padre, Héctor Mora, fue un famoso documentalista, productor y periodista colombiano. Los medios de comunicación lo llamaban “el Google Maps de esa época” y “un referente para entender el mundo”. Entre 1977 y 2001 viajó por 107 países y filmó 1250 documentales, 52 de ellos sobre China. Su labor consistía en presentar el país asiático no solo en Colombia, sino también en toda Sudamérica.

El primer viaje por China

En 1976 mi padre comenzó a tener en la televisión colombiana un programa semanal, Cámara viajera, enfocado en la presentación de reportajes que mostraban el mundo desde una visión colombiana.

En 1979, cuando su programa tenía ya 150 ediciones, fue contactado por mensajeros en nombre del Gobierno de la República Popular China, quienes le ofrecieron permisos de grabación para recorrer algunas ciudades del país y presentar China al público colombiano.

Por aquellos años, la República Popular China no tenía relaciones diplomáticas con Colombia, ni con la mayoría de los países latinoamericanos. La oferta era un reto para mi padre y una invitación atractiva. En aquel entonces, cuando se hablaba de China venía a la memoria nada más que la pólvora, la brújula, la tinta, la seda y Mao Zedong. Mi padre viajó primero hasta Tokio para recoger la visa china y alcanzar así el otro lado del mundo.

En su diario describió la escena de su llegada por primera vez a Beijing hace 40 años: “Llegar a Beijing era hacer escala en otro planeta, en un aeropuerto pequeño, frío, con viento y luces escasas. El personal era militar, rígido, no sonreía y casi nadie hablaba inglés en un tiempo donde solo llegaban vuelos semanales de cuatro o cinco líneas aéreas. Al ser el primer equipo de la televisión colombiana, fuimos recibidos calurosamente al aterrizar”.

En Beijing, Héctor Mora se hospedó en el Hotel de la Amistad, el hotel con jardines más grande en ese momento. Por aquellos días escribió: “La vida de los chinos es muy regular. En la madrugada me despierta la música del parque cercano. Algunos ancianos bailan en parejas, otros practican Taijiquan, muy relajados y cómodos. No veo mucha gente por las calles a las nueve de la noche. Las tiendas están cerradas a las siete de la tarde, un momento para el silencio y la oscuridad, con excepción de los días festivos, pues en China tradicionalmente se cena entre las seis y las siete. Las calles están llenas de bicicletas, sin autos particulares. Hay pocos peatones y todos visten de negro, gris y azul, o trajes de cuello cerrado al estilo chino, o camisas de cuello redondo al estilo chino con zapatos de tela negros”.

El primer viaje de mi padre por China comenzó en la Plaza Tian’anmen, el Monumento a los Héroes del Pueblo, la Ciudad Prohibida, la Gran Muralla, luego por Shanghai, Hangzhou, Guangzhou y, finalmente, regresó a Europa vía Hong Kong. De esa manera, filmó el primer documental sobre la antigua China.

Andrés Mora (primero izquierda de pie) con parte del equipo de filmación de la película Cometas en el cielo en la orilla del lago Kamakule, en Xinjiang en 2006.Testigo del cambio

En 1989 mi padre volvió a China para filmar las celebraciones por el 40.º aniversario de la fundación de la República Popular China. Entonces escribió: “El aeropuerto de Beijing se ha expandido. Pasajeros de todo el mundo esperan en las ventanillas para entrar. Un equipo bien calificado me esperó en la salida de la aduana. El viaje del aeropuerto al centro de la ciudad me pareció mucho más rápido. A lo largo del camino vi obras de construcción con grúas. El país está lleno de energía”.

El aspecto de Beijing había cambiado mucho. El estilo occidental había influido en la forma de vestir de los chinos. Se podía sentir que la expresión de los chinos era más abierta y cordial que antes, a pesar de que no se abrazaban ni besaban.

En 1992 Héctor Mora llegó por tercera vez a China para filmar los guerreros de terracota, en la ciudad de Xi’an, así como los paisajes y la gente del Tíbet. En esa época se veían en China escenas de prosperidad y trabajo por todas partes.

En 1997 mi padre fue invitado a ser testigo de la ceremonia del retorno de Hong Kong a la patria. “Junto con más de 8000 periodistas de todo el mundo, fui testigo de un momento histórico, desde las 11:59 hasta la medianoche del 30 de junio. La decimoquinta economía más grande del mundo ha vuelto a los brazos de China”, escribió en aquel año.

El 1 de octubre de 1999, junto con una veintena de medios de comunicación extranjeros, mi padre y yo filmamos la ceremonia del 50.º aniversario de la fundación de la República Popular China en la plaza de Tian’anmen. Ese día hubo grandes desfiles. Las tropas estaban equipadas con armas y equipos modernos, y se exhibieron misiles intercontinentales más avanzados.

Aprovechando esa ocasión, filmamos la ciudad de Beijing y fuimos a Mongolia Interior, Suzhou, Guilin y otros lugares para sentir la rápida prosperidad de China.

En 2008, por la celebración de los Juegos Olímpicos de Beijing, fuimos a China a producir algunos programas. Lo hicimos también en 2011, en ocasión del 30.º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre China y Colombia. Mi padre ha filmado en total 52 documentales sobre China, en los que fue mostrando el desarrollo industrial y el cambio económico del país. En ese momento, mi padre creía firmemente que el futuro de China era inestimable y que después de 30 o 40 años, China atraería la atención de todo el mundo.

Oportunidades gracias a China

Mi primer contacto directo e importante con China, sin lugar a dudas, fue en el verano de 1997, cuando vinimos a filmar la ceremonia del retorno de Hong Kong a China, para luego filmar por tres semanas una serie de documentales en coproducción con instituciones gubernamentales. Recorrimos Shenzhen, Guangzhou, Shanghai, Xi’an, Beijing, Hohhot y Baotou. En aquel entonces, Pudong en Shanghai, el casco urbano de Shenzhen, e incluso el cuarto anillo de Beijing eran zonas que se presentaban como futuros centros de desarrollo, pero eran casi pastizales con calles recién hechas. Fue un viaje de gran importancia para mí, un recorrido a lo largo de China con muchísimos matices. El optimismo nada ciego, la decisión y el orgullo de los chinos me han dejado una profunda impresión.

Después de graduarme como antropólogo en la Universidad de los Andes, vi un folleto promocional de la Academia de Cine de Beijing y pensé que podría ir y aprender algo distinto. Volví a la capital china en 2002. El rápido crecimiento económico de China también se veía reflejado en la industria del cine y la televisión, lo que me proporcionó muchas oportunidades interesantes. Trabajé como asistente de dirección para una película coproducida entre Hollywood y China, y filmé una presentación acústica de la banda inglesa Keane en la Gran Muralla. También estuve una semana en la ciudad de Dunhuang filmando a Wen Huaisha, calígrafo, pintor y maestro en estudios chinos de 105 años de edad.

El desarrollo tecnológico de las telecomunicaciones es vertiginoso y mucho más en China, lo que en mi caso quiere decir establecer servicios para adquirir contenidos en ambas direcciones (China y Latinoamérica) que puedan ser vistos en dispositivos móviles, y sean una ventana para conocer por medio de documentales y de un cine realista los sentimientos de ambas partes. Hoy en día, mi perfil profesional ha crecido. Conozco Beijing, Bogotá y Hong Kong, por lo que quisiera hacer algo que vincule a China con América Latina.

Mi padre fue testigo de los enormes cambios en China, país en el que comenzaron a ofrecerse una variedad de productos, ropas más modernas y mejores medios de transporte. Sin embargo, hay algo que todavía no cambia: la tradición. En los parques, los ancianos siguen jugando relajadamente al ajedrez y la gente es feliz.

La política de reforma y apertura de China me proporcionó un mundo vasto tanto personal como profesional. Creo que mediante el desarrollo y la apertura de China, más experiencias interesantes me estarán esperando.

*Andrés Mora es realizador de televisión colombiano. Estudió en la Academia de Cine de Beijing en 2002. Desde entonces radica en la capital china, donde trabaja para una empresa productora de cine y televisión.

Andrés Mora (segundo a la izq.) en Hong Kong durante una filmación con el equipo de CTVS en 2016.

Andrés Mora con su esposa Morita Sakura y su hijo Eiso en la Ciudad Prohibida en 2015.

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