Los valores chinos en la Franja y la Ruta

Por PAN DENG*   2018-10-10 10:02:01

A diferencia de los países desarrollados, China plantea un mecanismo diferente en la redistribución de recursos

12 de septiembre de 2018. Obsequio de libros con motivo del quinto aniversario de la Iniciativa de la Franja y la Ruta en el Consulado General de China en Johannesburgo, Sudáfrica. Aunque la Iniciativa de la Franja y la Ruta es, en su forma y contenido inicial, un marco para la cooperación económica, su importancia no se limita a este ámbito. Si bien apunta al desarrollo de la inversión, de la cooperación comercial y social en general, también incluye el pensamiento chino sobre la reestructuración del panorama geopolítico, la mejora del orden social internacional y la promoción de relaciones internacionales que garanticen el beneficio mutuo entre los participantes.

A manera de ejemplo, la resolución n.° 2344 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada por unanimidad, incorpora los conceptos mencionados en el párrafo anterior. La importancia de este aspecto se reflejará aún más en la práctica futura. Así como en la década de 1950 la República Popular China decidió participar en los asuntos internacionales con una actitud nueva y planteó la teoría de los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica, hoy en día la Iniciativa de la Franja y la Ruta también debe plantear la postura internacional del Estado de derecho chino y dar forma a la teoría china del derecho internacional.

1. De lo diplomático a lo jurídico

La teoría tradicional realista distingue a los conflictos internacionales como “conflictos políticos” y “conflictos jurídicos”. Los “conflictos políticos” se resuelven diplomáticamente, mientras que los “conflictos jurídicos” a menudo recurren al sistema judicial o extrajudicial internacional. China ha defendido siempre la idea de encontrar una solución adecuada de las controversias internacionales sobre la base de una negociación justa y razonable, producto de los principios tradicionales chinos, que consisten en la resistencia de acudir a instancias judiciales y en una negativa rotunda a hacerlo.

Sin embargo, hay otra razón para ello. Aunque los tratados internacionales prevén la independencia del sistema jurídico, muchas de las normas internacionales vigentes encarnan solo los valores occidentales. Adicionalmente, la mayoría de los jueces proceden de países occidentales o han recibido una formación jurídica en Occidente, lo cual puede influir en la aplicación e interpretación de las normas.

Pese a lo anterior, hoy todos los sistemas internacionales así como la mayoría de países han evolucionado hasta una etapa en la que los principios básicos del Estado de derecho son reconocidos plenamente. Por lo tanto, aunque aparentemente sea un problema menor el que un país cumpla o no con el derecho internacional, esto influye en su imagen, su reputación y sus oportunidades de desarrollo, lo que a su vez afectará su “poder duro”.

China se ha dado cuenta de que enfocarse solamente en la fuerza política, militar y económica en el proceso de apertura y desarrollo podría afectar su imagen y ser percibido como un peligro ante la comunidad internacional. Ese tipo de percepción es difícil de subsanar e, incluso, puede llegar a ser irreversible a pesar de los esfuerzos que haga el Estado. De este modo, el camino para convertirse en potencia mundial debe ser diseñado dentro del marco del derecho internacional, no fuera del sistema.

La promoción y aplicación de la Iniciativa de la Franja y la Ruta es una buena oportunidad para que China demuestre su compromiso y respeto por el Estado de derecho, así como su interés y determinación en integrarse al sistema jurídico internacional.

11 de septiembre de 2018. Jóvenes africanos, en la Estación Ferroviaria Sur de Beijing, se disponen a experimentar el tren de alta velocidad rumbo a Shanghai.2. “La construcción no sistemática”

A lo largo de la historia, la organización del andamio internacional o el sistema de derecho internacional en distintas áreas, como economía, comercio, protección del medio ambiente, derechos humanos o el uso de la fuerza, se ha basado en la adopción de presuposiciones. Es decir, previo a la construcción o desarrollo del sistema se crean experimentos ideológicos que responden a las interrogantes: ¿Qué tipo de organización debe establecerse? ¿Qué modelo de operación debe adoptar esta organización? Después de responder estas cuestiones, y en particular después de un análisis completo de los obstáculos que se pueden encontrar en el proceso, las partes establecen un marco con una estructura estricta y de gran escala.

Aunque la Iniciativa de la Franja y la Ruta refleja la voluntad y los esfuerzos de China para diseñar y dirigir activa-mente las nuevas normas de derecho internacional, las prácticas chinas poseen una nueva característica que difiere de la práctica internacional actual.

En contraste con el sistema lógico del “todo incluido”, que es considerado desde los tiempos de Aristóteles en el pensamiento académico occidental, la ideología china es esporádica y de percepción. Estas características y cualidades del enfoque ideológico de China afectan su percepción sobre cuestiones tanto nacionales como internacionales, incluyendo la forma en que maneja situaciones concretas. Asimismo, China no establece un sistema general integral, pero lleva decididamente la operación concreta a la práctica apoyándose en el concepto de “ensayo y error”.

Este tipo de actitud y enfoque, aplicado durante la reforma y apertura, ha llevado a China a alcanzar un notable éxito mundial. Además, teniendo en cuenta que en todos los niveles y en los diversos aspectos del derecho internacional existe el problema de una falta de experiencia y una necesidad de acumular prácticas por parte de China, el país podría considerar adoptar el estilo de “la construcción no sistemática” en cuanto al proceso de construcción y avance del Estado de derecho internacional y continuar desarrollando su experiencia, tal como lo ha hecho en cuestiones internas sobre la base del concepto de “implementación + retroalimentación + enmienda + implementación” para tratar los asuntos de gobernanza internacional.

3. La fortaleza no debe determinar los beneficios

La Paz de Westfalia, después de la Guerra de los Treinta Años en Europa, así como sus convenciones son la fuente de las relaciones internacionales y el derecho internacional. Desde entonces, en la construcción de los diversos modelos de cooperación internacional, las potencias mundiales han adoptado la filosofía de “la fortaleza determina los beneficios”. Las normas, las instituciones y los sistemas internacionales existentes pertenecen principalmente al período posterior a la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, en el último medio siglo, los países en desarrollo han logrado un rápido crecimiento, lo que contrasta con los países desarrollados, que han enfrentado una serie de dificultades.

No obstante, el privilegio de las grandes potencias o los países poderosos está profundamente arraigado en el sistema de gobernanza global. Las organizaciones, los mecanismos internacionales, los principios, las reglas y los sistemas están casi todos dominados por los países occidentales. Ante estas circunstancias es imposible que reflejen los profundos cambios en la estructura de la situación internacional y que respondan a los desafíos mundiales provocados por la rápida expansión de la globalización. Es necesario establecer un nuevo sistema de gobernanza que refleje la realidad internacional tan pronto como sea posible. No obstante, para evitar su propio declive, los países desarrollados no han respondido a las demandas de los países en desarrollo.

Desde que planteó por primera vez la Iniciativa de la Franja y la Ruta, China ha notado que el principio de equidad en las reglas sustantivas del derecho internacional existente atribuye demasiado peso a la división de “derechos” y “límites”. La denominada “equidad” se distribuye de forma matemática en proporción a la contribución. Así, en algunos de los proyectos que se han implementado, China busca cambiar la filosofía de “la fortaleza define los beneficios”, pues observa que la relación entre los países no solo tiene un cara competitiva, sino también una cara cooperativa.

Esta idea se puso en práctica, por ejemplo, al momento de asignar los derechos de voto dentro del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura. China no buscó sacar provecho de su posición ni de su contribución, sino que transfirió voluntariamente algunos de sus beneficios a los países en desarrollo más débiles, cuidando así los intereses de todos los países participantes.

13 de septiembre de 2018. Una línea de fabricación de calzados en Chongzuo (Guangxi), ciudad experimental de la cooperación China-Vietnam. Fotos de Cnsphoto4. El “abordar el tren del desarrollo”

A diferencia del principio jurídico de la “contraprestación”, en el que se supone que todos los actores involucrados en un sistema deben pagar un precio correspondiente, China presenta una visión contraria en la Iniciativa de la Franja y la Ruta. China considera que la clave de su desarrollo estriba en su experiencia y práctica, las cuales pueden ser utilizadas por otros países para su propio beneficio. En ese sentido, los países son bienvenidos a “abordar el tren del desarrollo”.

A diferencia del desarrollo impulsado por las potencias occidentales, el cual está basado en un juego de suma cero, en que el ganador se lleve todo y en un pensamiento de saqueo predatorio insostenible (los cuales perjudican directamente el desarrollo del país receptor de inversiones y engendran la posibilidad de conflictos entre países), China no solo considera su propio crecimiento con la Iniciativa de la Franja y la Ruta, sino que también toma en cuenta la situación futura de los países receptores de la inversión.

El concepto de “abordar el tren del desarrollo” ha superado las connotaciones negativas de aquel axioma que señala que “sin dolor no hay ganancia”, y evita así que los países en desarrollo se conviertan en “prisioneros del sistema”. Con el continuo desarrollo de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, China y los países participantes podrán presentar un mecanismo diferente de redistribución de recursos dentro del sistema internacional.

*Pan Deng es profesor de la Universidad de Ciencias Políticas y Derecho de China.

上一篇回2018年10月第10期目录 下一篇 (方向键翻页,回车键返回目录)加入书签

© 2016 毕业论文网 > Los valores chinos en la Franja y la Ruta